viernes, 1 de mayo de 2009

De cómo con el tiempo las cosas cambian y la familia siempre es la familia

Hace unos días recibí un llamado inesperado… no porque no hablemos a menudo, sino porque se traslucía en su tono, una tristeza muy grande, era mi papá. Comenzamos el diálogo y pudo expresarme lo que le sucedía: se sentía agraviado, junto con su esposa, por los dichos míos en una entrevista en una revista Gay virtual. En esa revista había expresado diferentes momentos de estos 10 años, donde mi padre y mi madre por otro lado, fueron procesando mi vínculo con Triana, mi decisión de tener un hijo, de tener dos… mi decisión de vivir como vivo y en ese ir procesando muchas veces sonaron palabras duras de ambos lados, o incomprensión explícita o solapada que en ese momento nos destrozaron.
Traté de explicarle, pero fue un poco difícil hacerlo telefónicamente, me decía una y otra vez que a Triana la quieren, qué por qué creo que no… en fin, son esas ocasiones donde escasea la fluidez de diálogo, donde deben pasar los días.
Con Triana nos pusimos a conversar respecto a lo sucedido… me sorprendió sobremanera que a mi papá y a su señora les haya interesado lo que digo en una publicación de una revista gay, que se hayan mostrado muy angustiados por ese motivo, y les pido disculpas porque mi intención no fue lastimarlos, sino transmitir a los que leyeran, que muchas veces puede ser complicado el proceso de conformar una familia homoparental, pero que vale la pena.
Tomamos una decisión: mirar nuestro alrededor y no el pasado, tanto su familia como la mía pueden en alguna ocasión ( o en varias) haber cometido errores, pero nuestro presente es muy diferente: Tato y Tinchi son nietos de abuelos que los aman, tanto por el lado de mi papá y su esposa que estuvieron cerca en todo el proceso de mis embarazos y después; o de mi mamá y su esposo que domingo por medio podemos compartir asados junto a mis hermanos, sus parejas y sus hijos; o los padres de Triana que cuando los vemos los tratan como al resto de sus nietos; o mi abuela que adora a Triana como a una nieta más…
El tiempo todo lo cura, todo lo arregla y equilibra.

jueves, 16 de abril de 2009

¿Dios estás ahí?




Nos resulta complicado conocer el límite de las exigencias, el comienzo o final de lo que proyectamos para nuestros hijos, lo que les debemos transmitir…
Tato es un ser que se destaca por la fidelidad a su familia y esencialmente por la fidelidad a sus propias convicciones.
Comenzó 1º grado y lucha por encontrar la lógica de lo necesario de aprender a leer, o de la diferencia de que su seño le ponga en el cuaderno una “carita feliz” o una “carita triste”… Se detiene en otras cosas que son para él más importantes: compartir sus galletitas con sus amigos, reírse de un chiste, contar lo que el otro día le leí sobre una lluvia de arañas caídas en Salta, realizar un experimento para mostrarle a Triana, elaborar una torta siguiendo una receta de cocina conmigo, hacer reír a Tinchi…
Me mira todavía extrañado cuando me pongo contenta si lee una palabra de corrido a desgano y me evade con preguntas como: “¿Quién inventó el coliflor, con esa forma que parece un cerebro y con un olor tan feo?”.
Pienso un poco y le contesto con otra pregunta: “¿Dios?”, Tato sonríe…
- “¿Vos no creés en Dios no?”- le digo.
- “Y, no… pienso que si el diablo alguna vez le ganó, ya no es poderoso y para ser Dios debe ser el más poderoso…”
Y sí, tiene lógica lo que dice, mucha lógica…

viernes, 3 de abril de 2009

Cumplimos 10 años de estar juntas!!!




Es cierto que parece ayer cuando nos conocimos y tuve casi la certeza de que Triana sería algo importante en mi vida.



Con ella pudimos tener un hogar, dos hijos, muchos sueños, pudimos ir acrecentando nuestro amor, madurando en la relación y como personas.



Afrontamos dificultades, enfermedades, alegrías, y se nos hicieron más fáciles porque nos unimos para resolverlas.



Si pensamos en todo lo que nos queda por vivir: 10 años no son nada!!!



Ojalá Triana que el día que vos o yo nos tengamos que ir de ese lugar del que no se puede volver, podamos despedirnos y estar de la mano. (Y ya sabés, si me toca a mí primero... en Tato y Tinchi estaré)






¡¡¡MUY FELICES 10 AÑOS TRIANA, TATO Y TINCHI!!!





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