miércoles, 11 de julio de 2007

Primeros meses: dulces pecados.




En ese tiempo, mi vida era un listado de cosas que no debía hacer con Tati:
1- dormía en mi cama.

2- se la pasaba a upa.

3- usaba mi teta de chupete hasta que se quedaba dormidito.

Todo el tiempo me debatía entre sus flatulencias, mi dieta para bajar de peso, mi búsqueda fallida e infructuosa de mi “ser mujer”.

Triana comenzó a trabajar, porque yo era la única legalmente reconocida para tener licencia, y me llené de miedos, de no saber que hacer si Tati tenía algún dolor, algún pesar. Pensaba que una equivocación podía ser fatal y desconfiaba de mi instinto materno.

Grandes sustos:
1- le corté la uñitas a los pocos días de vida y ahhhhhhhh, le salió sangre.
2- quise pasar por encima de una cadena, me tropecé y volé con él a upa, que me miró y sonrió. (nadie pregunte por mi rodilla, ayyyy).
3- A los dos meses y medio, luego de bañarlo, comenzó a vomitar que parecía falto de exorcismos, no paraba!!!
A los tres meses, comenzó la guardería y comenzó con las pestes infantiles, las abuelas dicen que eso lo haría más fuerte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

te leo desde que empezaste, estoy embarazada de 7 meses y pienso malcriarlo igual o peor... y ya aprendi que las uñas de un recien nacido no se cortan... ja, ja, ja un beso

Roma. dijo...

Hola! Aunque lo intentes, es imposible no malcriarlo aunque sea un poquito. Un hijo es lo más maravilloso que te puede suceder.