martes, 3 de julio de 2007

Develamiento familiar.


Eran muchas las cosas que había que preparar antes de la llegada del nuevo integrante a la familia; no solo las materiales, sino el ambiente por el que se movería. Jamás había hablado de mi sexualidad con la familia, consideraba que era el momento de poder hacerlo, para que mi hijo pudiese estar en un ambiente donde la verdad fuese algo valioso. No fue tarea fácil, mis padres están separados, tenía que hablarlo con cada uno, en ocasiones diferentes. Y mi pareja otro tanto por su lado.
La primera con la que hablé fue mi madre, la cité en un café en el barrio donde me había criado. Estuvo puntual, comencé mi relato: “Mamá, yo quería comentarte algo que me hace muy feliz, desde hace un tiempo, vos me decías que no salía mucho con chicos, no es que no se amar, sino que amo a una persona de mi mismo sexo…”
- “… sos… LESBIANA?...”
- “Si!!” (con entusiasmo forzado para transmitirle algo de tranquilidad, no funcionó)
- “ Si hubiese algún medicamento, para curarte! Hubiese preferido que me dijeses que tenías un cáncer Terminal!” ( llanto)
- “ Ves como sos? La próxima vez que me suceda algo que me haga feliz no te comento nada! (haciéndome la ofendida, ya que comprendía lo duro que a ella esto le estaba resultándo.)
La consolé como pude, le mostré fotos de mi pareja y ella no paraba de mirarme y exclamaba frases como: “ Será algo que hicimos tu padre y yo? Mi chiquita…” y las lágrimas no paraban de brotarle. No veía la hora de que terminase el encuentro.
.................... CONTINUARÁ.....................

3 comentarios:

Ana de Alejandro dijo...

¡Vaya! ¡Qué valiente! La primera vez que lo hablé con mi madre, primero tuve que darle una carta explicándole, porque no podía decírselo y ya. Y ni te cuento la que me armó mi padre...

Roma. dijo...

jajaj, hoy comentaré como fue con mi papá!!! Ufffff..... pero ya pasó!!!!Me gusta mucho que me lean!.
Gracias.

Roma. dijo...

Releyendo esta entrada, puedo hoy en día respirar aliviada. La familia se nos ha ampliado mucho: tiene 6 abuelos que adoran a Tati, 10 tíos que lo malcrían y una bisabuela que daría por él la vida.